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jueves, 19 de junio de 2008

Protégete del sol


A pocos días del comienzo oficial del verano, y ahora que por fin parece que el buen tiempo ha decidido visitarnos y alegrarnos los días, hay que tener muchísimo cuidado con el sol. Aunque todavía no vayas a tomar baños de sol o a exponerte a él directamente, intenta incluir en tu rutina de belleza diaria la protección solar, por lo menos en las zonas más sensibles como rostro, escote y hombros, pero a ser posible, en todo el cuerpo.

Si utilizas un tratamiento hidratante diario que incluya protección, comprueba su factor (en el frasco aparecerán las siglas SPF o FPS y un número), y si es superior a 10, es suficiente para el día a día (cuidado, si vas a tomar el sol de forma directa necesitas una protección mayor). Una forma muy práctica para estar protegida lo más cómodamente posible es utilizar una loción hidratante corporal con protección solar.

Cada año el sol es más agresivo, como nos advierten todos los medios de comunicación hasta casi el empacho, y se multiplican a una velocidad espeluznante más y más casos de todo tipo de problemas cutáneos relacionados con la exposición al sol. Los casos más graves son los de cáncer de piel, aunque hay todo un abanico de afecciones de la piel, no tan severas pero que sí pueden ir a más y hay que intentar evitar, como son las alergias solares, cada vez más frecuentes, la aparición de manchas, las quemaduras, el acné estival, las reacciones a algunos medicamentos o incluso a perfumes… Por eso, los dermatólogos recomiendan utilizar una protección alta incluso cuando ya se está bronceado, así como evitar el sol especialmente en las horas en que está más alto.

Si no quieres renunciar a un bonito bronceado, pero te preocupa la salud de tu piel, la mejor solución es el autobronceador. Los hay de muchas clases: en toallitas, en spray, lociones, geles, cremas… y hoy en día no tienen nada que ver con hace unos años, cuando lo más corriente al usarlos era obtener un tono artificial tirando a naranja. Ahora existen productos magníficos de las mejores firmas de cosmética, que te ayudarán a conseguir el tono de piel que quieres sin tener que someterte a los estragos del sol. Protección solar alta + autobronceado = piel sana y bonita, a salvo de los efectos más perversos del sol.

Otra opción muy cómoda, y con un resultado óptimo, de la que ya hablé en el blog (podéis consultarlo en la sección "Bronceado", es el bronceado DHA.
Huye de las sesiones de rayos UVA, ya que estudios médicos confirman que las pieles expuestas a ellos son mucho más propensas a tener todo tipo de afecciones cutáneas.

A la hora de ir a la playa o a la piscina, al campo o la montaña, dependiendo de tu tipo de piel y de su sensibilidad, deberás elegir el tratamiento más adecuado. Si no sabes cuál escoger, pide consejo a tu dermatólogo, en la farmacia o incluso en los stands de las firmas de cosmética. Como en tu tratamiento diario, lo ideal es que utilices un producto específico para el rostro (con protección lo más alta posible), combinado con otro para el resto del cuerpo, de nunca menos del factor 15, incluso si eres morena de piel. En el caso de pieles claras, no deberías bajar de un factor 30, y si tu piel es muy sensible o reactiva, en la farmacia encontrarás una amplia gama de productos de protección muy alta, los conocidos como “pantalla total”.

Por último, si crees que los productos aftersun son sólo para los casos en que te has quemado, cambia el chip. Después de una sesión de sol, aunque te parezca que no has cogido nada de color, tu piel necesita una hidratación extra y un cuidado específico. ¡No te lo olvides en la maleta!

martes, 15 de abril de 2008

¡Reivindica tus pecas!

Las pecas, llamadas en dermatología efélides, son el resultado de un desorden en los melanocitos, los responsables directos del bronceado a la piel: se podría decir que son pequeñas acumulaciones de melanocitos, que en lugar de reaccionar al sol de manera uniforme, lo hacen de forma más intensa en algunas áreas, que suelen ser rostro, hombros, brazos y pecho. La predisposición a tener pecas es genética, son hereditarias, y aparecen más frecuentemente en personas con la piel, los ojos y el cabello claros, que son más sensibles al sol.
Aunque no suponen ningún problema de salud, las personas que las tienen deben utilizar protección solar alta (incluso de pantalla total) durante todo el año en la piel del rostro: si tienes pecas, elige un tratamiento de día que la incluya. Generalmente hacen su aparición a partir de los 5 años, se oscurecen ligeramente con el sol, y con la edad se van atenuando.

Pese a que en general son favorecedoras, disimulan pequeñas imperfecciones de la piel y dan un aspecto más juvenil , ingenuo y atractivo, muchas personas que tienen pecas quieren eliminarlas. La eliminación total es difícil, para ello es necesario consultar a un dermatólogo, que aplicará el tratamiento que considere adecuado, generalmente con láser, dermoabrasión o peelings químicos. Aún así, una vez eliminadas es muy frecuente que vuelvan a aparecer, por lo que es fundamental seguir una rutina de protección solar muy estricta.

Hay muchos remedios caseros para atenuarlas, como el zumo de limón, que no sólo no resultan efectivos, sino que pueden ser perjudiciales para la piel. Muchas marcas de cosmética ofrecen productos seguros que ayudan a aclarar ligeramente la piel, como la mascarilla Blanc Absolu de Yves Saint Laurent, aunque no eliminan las pecas totalmente. En farmacias también se puede encontrar este tipo de productos, que según la concentración que tengan de despigmentante (generalmente la hidroquinona) necesitan o no receta médica.

En cualquier caso, si tus pecas te resultan una carga, lo mejor que puedes hacer es proteger la piel del rostro del sol a diario y consultar a un dermatólogo, que te recomendará el producto o tratamiento más indicado a tus necesidades. Pero si no te suponen un complejo, ¡lúcelas! No las tapes con maquillaje ni intentes eliminarlas: puedes sacarles mucho partido, y un rostro con pecas resulta muy sexy.

viernes, 4 de abril de 2008

Bronceado natural y saludable en pocos minutos

Si quieres lucir un bonito bronceado natural, ya sea para una ocasión puntual (como una fiesta, una boda, etc.) o para mantener un tono de piel saludable, el bronceado DHA es una buena opción, ya que es una técnica segura, no produce ningún tipo de daño a la piel y proporciona resultados inmediatos, naturales, sin marcas y de duración limitada, por lo que si no te gusta el resultado, en alrededor de una semana sus efectos habrán desaparecido por completo.

Esta técnica se basa en la Dihidroxiacetona (DHA), un derivado de la caña de azúcar que es 100% natural, y al entrar en contacto con las proteínas de la piel provoca una reacción que actúa sobre la queratina y provoca que la piel se oscurezca de inmediato. Es importante saber que la DHA no actúa sobre la melanina, que es la barrera natural de la piel contra las radiaciones del sol, por lo que no supone ningún tipo de protección contra los rayos UVA y UVB, así que si vas a tomar el sol, deberás utilizar protección igualmente. Su acción se limita a la capa más externa de la piel, y por ello, es muy raro que se produzca cualquier tipo de alergia o reacción adversa tras la aplicación.

El DHA se aplica micropulverizado, en una solución que además de la dihidroxiacetona (cómo máximo contiene un 9%) suele contener vitaminas A o E, agentes hidratantes y suavizantes, aloe vera… Asegúrate, a la hora de elegir un centro de estética, de que el producto que utilicen no contenga pigmentos ni tintes, para evitar posibles manchas, zonas con color desigual o un tono anaranjado y artificial.

El color aparece inmediatamente, y va subiendo durante las 24 horas siguientes a la aplicación, así que no debes preocuparte si recién aplicado el resultado te parece demasiado claro. Con una sola sesión, conseguirás un bronceado equivalente a 15 días de exposición al sol.

Para obtener un resultado óptimo y uniforme, a la hora de la aplicación la piel debe estar totalmente limpia y exfoliada, y recuerda que no debes ducharte, realizar ejercicio físico u otras actividades que te hagan sudar, ni utilizar perfumes o productos cosméticos en un mínimo de 8 horas, para que el producto se fije bien sobre tu piel. Una vez pasado este tiempo, puedes ducharte sin problema, y seguir tu rutina de vida habitual, ya que el tono no se elimina con el lavado.

El bronceado dura, según la persona, entre 6 y 9 días, y se va eliminando poco a poco, de forma progresiva, a través de la exfoliación natural de la piel. Puedes optar por un bronceado sólo de la cara o del cuerpo entero, aunque es mejor hacerlo completo, ya que tener la piel del rostro morena y los brazos, el escote o el cuello blancos es muy antiestético. Si quieres mantener un bronceado permanente, lo ideal es una sesión a la semana. Una sesión facial dura cerca de un minuto, y una corporal, alrededor de 5.

Este tipo de bronceado sin sol es adecuado para todo tipo de pieles, incluso las más claras y sensibles, y es una opción más cómoda y segura que los rayos UVA o los autobronceadores, ya que no tiene ningún riesgo y el resultado es totalmente uniforme en todo el cuerpo. Además, es una buena elección para personas que tienen reacciones alérgicas al sol, o que no pueden exponerse a él por cualquier motivo, como por ejemplo tras un tratamiento con láser (depilación, resurfacing, etc.), un peeling químico, o si sufren enfermedades cutáneas o toman medicamentos para los que la exposición solar esté contraindicada.